La unidad de las religiones

Las revelaciones de la vida divina han sido hechas en diferentes épocas según la evolución y las necesidades del hombre. No es justo decir que el hombre a inventado a Dios. Es más justo decir que Dios se ha hecho consciente en el hombre y que el hombre es una realización de Dios. Dios se realiza a través de sus creaciones, como nosotros nos realizamos a través de nuestras encarnaciones. En la medida de su evolución el hombre descubre sus posibilidades divinas y las integra. Las expresiones de esta integración son siempre una forma de reencuentro con las fuentes de la creación. Se convierten progresivamente en una expresión más concreta de una realidad que es de origen totalmente abstracto e infinito y que permanecerá para siempre. Es como un hombre que descubre su potencial y lo realiza, concreta lo que es abstracto y en la medida de la realización descubre que este potencial no tiene límites. ¿Qué es lo que ha inventado este hombre? De hecho descubre su verdadera naturaleza que estaba ya en Él. Así el Divino, el Invisible se descubre y se realiza en su creación. Y la creación lo consume devolviéndole a su Origen en un sentido a la vez más concreto y a la vez más vasto. De Aquel que nada pude ser dicho, todo puede ser dicho en sus realizaciones. Y también sus realizaciones no tendrán nunca límites ni fin.




Las revelaciones son tanto una confirmación de la abstracción del origen, como una confirmación de su concreción. Ellas encuentran el origen tanto en sus comportamientos y ritos colectivos que evolucionan en el tiempo y por lo tanto los orígenes lejanos son vagos, como en las revelaciones marcadas que están en relación con la maduración colectiva e individual del hombre en una situación dada. Cada vez hay un cuestionamiento profundo que hace avanzar la manera de relacionarse con la fuente, pero también cada vez está la tendencia a olvidar las adquisiciones del pasado y de hacer una mezcla de lo nuevo con lo antiguo. A su vez esta mezcla evoluciona, el aspecto confuso, y es de hecho el motor que atrae nuevas revelaciones. Es una historia del despertar del hombre de la inconsciencia colectiva.


Imagen del cuerpo astral del Cristo Acuariano, reuniendo las religiones del mundo, o la transfiguración del Cristo de la religión Católica. El Cristo en el centro de las coincidencias del hemisferio boreal (individualizador, concretizador) y austral (unificador, colectivizador).



1. En las primeras etapas de su evolución religiosa, el hombre nada en el descubrimiento del potencial misterioso de las fuerzas de la naturaleza. Descubre el aspecto trascendente del mundo. Descubre que al mundo visible le corresponde el mundo trascendente. También va a descubrir con la evolución de las posibilidades de su mente que esta trascendencia tiene varios niveles. Constata primeramente que la energía es una fuerza animada. Esta fuerza se presente en diferentes niveles y empuja el mundo. He ahí el animismo y el fondo de la tradición chamánica. Esto forma los pies, la base científica de las religiones.

La vida es una iniciación constante de estos movimientos que toman un sentido por la experiencia, rindiéndose dentro. Dándose cuenta de las experiencias iniciáticas, la causa (el movimiento) recibe un sentido (efecto) más claro y más gobernable, lo que libera de la fatalidad de los movimientos aparentemente ciegos, es decir, no comprensión del origen. El hombre se convierte entonces en el hombre que hecha la suerte, el brujo, el chaman el mago, el hombre – medicina, el artista, el animador sagrado, el sacerdote, bruscamente el iniciado del grupo. Es el nacimiento de los objetos consagrados con este fin iniciático. Todo puede ser objeto.



2. Una segunda etapa es en la que el hombre va a “re – conocer” estas fuerzas de la naturaleza como pertenecientes a entidades independientes de él: espíritus. Es la etapa de las piernas de las religiones, la primera etapa para unir lo concreto con lo abstracto. Es también la etapa del nacimiento de los espíritus benéficos y maléficos y de la moral. Todo es morse o significativo. Toda acción provoca una reacción. Y las conductas fijadas (las costumbres) se instalan para aprender a tomar la mejor dirección y para eternizar, garantizar el progreso. Es el nacimiento de los objetos que reciben una fuerza espiritual siendo los medios de transferencia entre lo visible y lo invisible.

 


 

3. Una tercera etapa es aquella en que el hombre se vuelve sedentario y va a focalizar, fijar la expresión de su unión con los orígenes. Es la apertura de la mente a su Creador y la pérdida del Paraíso de la unidad consciente. Es la etapa de las caderas o la sensibilidad mental a lo que es superior a la vida manifestada. Es el nacimiento de la institucionalización de lo sagrado y los objetos, construcciones sagradas y la divinización jerárquica de las fuerzas de la creación. El politeísmo jerarquizado es la cultura atlante, céltica con el iniciador Cernunnos.

 

4. Una cuarta etapa es la del sexo. El sedentarismo posiciona el problema de la evolución de la población, de la promiscuidad y por lo tanto de la sexualidad. Es el nacimiento de la sublimación de las fuerzas vitales como fuerzas sagradas pertenecientes al creador. Es el nacimiento de la imposición de los tabúes por los iniciados y el nacimiento del poder y la institucionalización del dominio del uno sobre el otro. El mundo divino se monopoliza. Es la focalización del hombre hacia el poder de Dios, el nacimiento del poder monoteísta, manifestado en clímax por Krishna.


5. Una quinta etapa es la del vientre. Es la de la práctica religiosa de la devoción, exaltación o de la consumación de lo sagrado hasta la locura y la abnegación total, la abstracción que es el nacimiento del ateismo. También es el nacimiento del religioso abstracto, de la primera realización del sueño divino con Buda.


6. Una sexta etapa es la del corazón. La monopolización del poder, también religioso, acentúa los abusos de los dominios del uno sobre el otro. El hombre busca un nuevo equilibrio menos sujeto a los impulsos y buena voluntad de los superiores, más justo con guías que liberan del yugo de la buena voluntad del orden establecido. Es la liberación del individuo de la inconsciencia colectiva en primer lugar en cuanto a los conceptos religiosos, a continuación en relaciones de todos los demás ámbitos de la vida.  Dios se revela como amor y libera de la inconsciencia por el sacrificio de la materia (el sacrificio del maestro Jésus).

 

7. Una séptima etapa es la que une el corazón la cabeza vía la garaganta Es la expresion del amor en la práctica. La liberación de las exclusiones impuestas por la inconsciencia colectiva, la puesta en su lugar y la revalorización de las adquisiciones del pasado que han sido olvidadas. Es una nueva reconexión con las fuentes de la Vida. Una Vida a la vez más global y a la vez más matizada, fluida, abundante y satisfactoria. Es la unión de lo bajo con lo alto, el tiempo de la globalidad, la unidad en la diversidad, el nuevo paraíso. Es el tiempo de la revelación del lugar y del papel de cada uno y cada cosa en el corazón de la Vida. Es el tiempo de la revelación del plan y diseño divino de la creación, el tiempo del reino divino sobre la tierra. El tiempo que parece pararse, pero que va más deprisa y es más corto. Es la etapa actual, el tiempo de acuario que será iniciado por el retorno de Cristo-Krishna-Buda-Cernunnos, Maytreya, el gran Mahdi, el instructor del mundo. El hombre descubre que la conexión con las fuentes se hace por la conexión con la naturala divina de su alma.

      JX


8. Después vendrá la etapa
del alma o de la expresión y de la utilización del potencial divino del alma del hombre. Es la consumación de Dios en el hombre. El tiempo de Capricornio.


coronal
El tiempo de Capricornio
 

9. Y al fin la etapa de la unión con Dios, el fin del mundo y la transferencia hacia otra casa cósmica. La convergencia en el punto Omega


flèche du Sagittaire.


           


La historia divina del hombre y de la humanidad es como la vida de una planta con flores a través de las estaciones.

La preparación del suelo es larga y los cuidados múltiples, como la historia de la aparición de la vida sobre la tierra a durado eones. El invierno es largo y la comprensión del sentido de la vida ausente

La siembra es minúscula y frecuente al fin del invierno. Hace falta poco tiempo para germinar, pero mucho más para desarrollarse y formar los tallos y las hojas resistentes a los embates de la vida. Es la transición entre el invierno y la primavera.

Una vez que la base está suficientemente formada, la planta ha acumulado fuerzas suficientes para hacer aparecer el potencial de su identidad a través de los botones y las flores. La esperanza nace de la primavera. Poco a poco las flores más precoces comienzan a expandirse. La vía de la realización se traza. Este periodo no es nada en relación a su pasado. Pero aún hay muchos ciclos de siglos de primaveras tumultuosas con altos y bajos, periodos fríos y periodos más cálidos. 

Y de golpe la primavera cambia en verano y la floración total se realiza en todo su esplendor. Pero la floración es corta y continúa la puesta del fruto con la maduración, el tiempo de un verano antes de que todo caiga para comenzar otro ciclo, otra Vida.  

Estamos cerca de la floración total del comienzo del verano. Las intemperies echan cuentas por última vez de las distorsiones del pasado, purificando las plantas para dejar las ramas que pueden dar una cosecha después de la floración.